El suéter es una prenda masculina de la que se apropiaron las mujeres. Según historiadores, nació en el siglo XV en Europa, en las islas Jersey, donde era usada por campesinos y pescadores; pero en la segunda mitad del siglo XIX llegó a los armarios de hombres de la burguesía que practicaban deportes al aire libre. En esa época saltó a Estados Unidos, donde recibió el nombre que usamos en Chile: suéter.

Se acepta que la francesa Coco Chanel —alrededor de 1914/1918— fue la primera diseñadora profesional que usó y vendió suéteres para mujeres creados por ella en la tienda que tuvo en el balneario de Deauville.

Coco usaba los suéteres de su novio, el inglés Arthur Capel, y posteriormente realizó algunos para mujeres. Hasta entonces, la moda obligaba a las féminas elegantes a usar ropa ceñida que permitía muy poca movilidad. A Coco le gustaba caminar en la playa y navegar, por lo que sus suéteres se identificaron con una mujer moderna que comenzaba a moverse libremente.

Hoy, el suéter convive a diario con la mayoría de las mujeres occidentales y en Chile es fácil de encontrar.

Empresas internacionales traen al país diseños de tendencia que van incorporando nuevos materiales y tecnologías para darle a esta prenda su apariencia tradicional (tejido) y su cualidad principal en otoño-invierno: abrigar.

En los últimos años han surgido también marcas y talleres locales que crean productos elaborados con fibras y procesos naturales en la tendencia llamada slow fashion.

Desde California

La marca norteamericana Esprit —reconocida en más de 40 países alrededor del mundo por su enfoque centrado en las líneas sencillas— ofrece suéteres cómodos y durables que se adaptan con facilidad a consumidoras de distintas edades y estilos de vida.

Las más jóvenes y deportistas pueden optar por algunos en puntos gruesos que forman bloques de color y van creando trenzas, una tendencia absoluta en estos días. Para ocasiones más formales, la marca nacida en California tiene modelos muy femeninos en tejidos delgados y con distintos detalles, como uno —en esta página— que se anuda en la espalda con una cinta roja, y otro con los bajos y puños en hilo brillante.

El Trato

Las diseñadoras Karla Villarroel y Florence Collin crearon hace cuatro años la marca El Trato. Una chilena y una francesa se unieron para realizar prendas con hilados de la industria local que se producen en talleres en Peñalolén, Macul y La Florida. “Producimos prendas para cada temporada, dado que las necesidades cambian con el clima. Pero también tenemos diseños hechos en materias diferentes que pueden permanecer de una temporada a la otra”, dice Florence Collin a “La Segunda”.

Para los suéteres y otras prendas emplean lana de llama y baby alpaca mezclándolas con lana de oveja, viscosa y algodón. En suéteres tienen una docena de diseños en colores básicos (negro, crudo, azul marino) y también en tonos verdes, mostaza, manjar y ladrillo.

Le preguntamos si los estas prendas pueden ser elegantes, además de calentitos, y nos dijo: “Tenemos una filosofía de la prendas de tejido de punto que sale un poco de lo ordinario porque creamos cortes especiales: talle marcado, paños que envuelven la silueta… El concepto de El Trato es hacer prendas que acompañan una tenida, pero también que ‘hacen' la tenida por sí mismas, que visten a la silueta con un solo chaleco. Tenemos varios grosores de tejido y en particular unos delgados que permiten abrigar sin engordar la silueta”.

ArteOrigen

Otra historia especial nacida gracias al amor por los tejidos es la de Daniela Acuña. Nacida en Viña del Mar, estudió Antropología Audiovisual en España y allá fundó la plataforma ArteOrigen, como una manera de revitalizar el diseño textil de los pueblos originarios. Al volver a Chile creó una tienda en Santiago; pero hace tres años se instaló en Lago Ranco junto a su pareja, el ingeniero forestal Patricio Noack, y allí trabajan con 12 tejedoras produciendo prendas textiles y tienen dos tiendas donde venden esos productos.

“Los diseños de ArteOrigen están tejidos en alpaca, lana de oveja y merino en distintas técnicas cómo palillo, horquilla, telar de peine y witral mapuche”, explica Daniela a través de un e-mail. “Los diseños los logramos en conjunto entre las 12 tejedoras y yo, nos inspiramos en el paisaje, en la cuenca del Ranco y en su historia. Hacemos tres colecciones al año y ahora estamos por lanzar “Viento Sur” que incluye suéteres oversize y ponchos en lana de oveja y alpaca; también mantas para hombres, gorros, pasamontañas y decoración”.

“Los suéteres y ponchos nunca pasan de moda; sobreviven al paso de las tendencias y se convierten en clásicos que toda mujer debe tener”, asegura. “Nuestro público son mujeres profesionales e independientes que valoran totalmente lo hecho a mano y artesanal, que generan un consumo consciente y responsable”. Agrega que todos sus suéteres son en colores tierra y naturales, porque no usan anilinas para no dañar el medio ambiente.

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