Tras ser absuelto de todos los cargos que le imputaba el Ministerio Público en una de las aristas del caso Basura —se pedía una condena para él de 12 años de cárcel por fraude al fisco y malversación de caudales públicos— el alcalde de Colina, Mario Olavarría, dice sentir desazón por la forma en que los fiscales ejercen la persecución penal pública. A su juicio, están motivados por un afán desmedido de figuración: “Hoy los fiscales hacen lo que quieren, sin ningún control. Si hasta el fiscal (Emiliano) Arias dijo que le gustaría que lo controlara alguien que no sea fiscal”.

—Fue absuelto ¿no está contento?

—Estoy contento por la gente que trabaja conmigo y por los vecinos que me han apoyado, pero siento que el fiscal (José Luis) Pérez Calaf igual se salió con la suya de tenerme un mes y medio sentado en el banquillo de los acusados, apuntándome con el dedo, sin tener antecedentes en mi contra. Si en el propio veredicto el Tribunal dice que la investigación fue sesgada e insuficiente (ver recuadro).

—¿Y usted cree que era sólo por figurar o había un sesgo político?

—Quiso armar un gran caso con cuatro alcaldes, a pesar de que es fiscal regional de la (fiscalía) sur occidente y yo estoy en la zona norte de Santiago. Y después no fue capaz de sostener el caso, no tuvo pruebas, los detectives que declararon ni se acordaban de las diligencias. Por eso los jueces le dieron un raspacachos en el veredicto, y yo creo que hasta van a condenar en costas al Ministerio Público.

Olavarría —abogado de la UC— dice que la autonomía con que actúa el Ministerio Público no da para más. “En todo el mundo siempre existe un control. En España, Alemania, Estados Unidos o es el Poder Ejecutivo o es el Poder Judicial (quien lo controla), pero aquí cuando se hizo la reforma procesal penal se definió que mejor fuera autónomo por un tema político, porque había desconfianza. Es urgente cambiar el sistema, porque si esto le pasa a un alcalde, imagínese lo que queda para el resto de la gente”, dice.

—¿Qué costos personales tuvo?

—Primero, plata. Los abogados no son gratis. Tuve que pedir un crédito para pagarles. Segundo, prestigio. Voy a quedar marcado, y eso me va a afectar para optar a cargos públicos. Y en lo personal, una de mis hijas lloraba como loca, mi otra hija también se preocupaba. Fue un calvario, porque da mucha rabia la mala fe.

—¿Le costará la reelección?

—No lo sé. Pero da pie a politiquería de muy baja estofa.

Del Tribunal a la Fiscalía

El raspacachos

“La investigación realizada por el Ministerio Público presentó una serie de vicios y falencias que le hicieron perder la contundencia mínima requerida”. Así reza parte del veredicto del Tribunal Oral en lo Penal de Colina, que señaló que las pruebas presentadas por la Fiscalía resultaron “francamente insuficientes” para tener por acreditados los hechos imputados y la participación de los acusados.

También acusó ausencia de diligencias que debieron hacerse y de información que debió ser recopilada. Entre las principales falencias, se menciona que la copia del sumario administrativo fue obtenido por el Ministerio Público con infracción de ley, vulnerando garantías constitucionales. Y que la investigación policial de la PDI “impresionó como absolutamente sesgada” además de “precaria y poco eficiente”.

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