Viene llegando de un periplo de siete días por el noroeste de Europa.

Desde su cuenta de Twitter, publicó trece mensajes con videos desde Ámsterdam (Holanda) sobre convivencia vial y el uso de la bicicleta. Desde Islandia fueron ocho los mensajes sobre la política antidroga que permitió a ese país reducir el consumo escolar, programa que desde agosto del año pasado el alcalde Joaquín Lavín comenzó en su comuna y que ahora el gobierno de Sebastián Piñera quiere convertir en política nacional.

El alcalde —que a fines de los noventa e inicios del 2000, impulsó los botones de pánico, las playas artificiales y el bombardeo de nubes para hacer llover—, ha dicho que ha cambiado y que ha aprendido de sus errores. Sin embargo, mantiene el mismo estilo de ensayar políticas públicas a nivel comunal, como una suerte de “país chico”, pese a que la realidades sociales no son comparables.

En un principio, su regreso a la actividad municipal fue visto con distancia por la derecha más tradicional, debido a situaciones como su pelea con el jefe comunal de Vitacura, Raúl Torrealba (RN) por la idea de construir viviendas sociales en la zona del Mapocho; por su decisión prohibir el rodeo o por su acercamiento con el alcalde Recoleta, Daniel Jadue (PC).

No obstante, el nuevo estilo “hacedor de cosas” o “cosista”, como lo han apodado desde los 90, en la medida que se ha traducido en una mejor evaluación ciudadana (ver nota página siguiente), también le ha reportado nuevos aliados y amigos.

A mediados del año pasado puso en marcha un sistema de vigilancia con drones. También propuso las viviendas sociales y, sin mucha preparación, lanzó el plan “Machuca municipal”.

La principal diferencia con el Lavín de antaño, que perdió dos presidenciales (1999 y 2005) y una senatorial en Valparaíso (en 2009), es que a través del concepto “integración social” ha tratado de darle un marco teórico a su estilo. Además, está tratando de instalar otra idea: el “respeto” con el que buscaría darle sentido a medidas de orden público y antidelincuencia, y de convivencia cívica y medioambiental. Si bien se trata un marco teórico en maduración, con ello el alcalde ha tratado de explicar que sus medidas hoy obedecen a algo “más profundo”.

“Para mí, lo que algunos llaman cosismo es genuina vocación de servicio público (…). Yo casi lo considero un piropo”, dijo Lavín en una entrevista con Raquel Correa, en El Mercurio, en 1998.

“El alcalde de la década del 90 se dedicaba a hacer cosas, incluso se me dijo ‘cosista' (…). Hoy, la gente demanda que lideremos y provoquemos cambios culturales, que vayan en este sentido, el respeto y la integración social”, dijo Lavín en El Mercurio, el pasado 10 marzo, al explicar su nuevo estilo.

A juicio de Gonzalo Cordero, él ha sido capaz de darle una vuelta de tuerca al “cosismo”. “Lavín ha tomado temas que, siendo prácticos, tienen un componente ideológico importante; pero sigue siendo el mismo Lavín con vocación de conectarse con el ciudadano común. El «cosismo» de los 90 fue muy exitoso, pero no es el Chile de hoy”, dice Cordero, quien fue uno de sus “samuráis” apodo del grupo asesor que tenía Lavín a fines de los 90.

Políticos orbitando

La revalorización de Lavín ha llevado a personeros de Chile Vamos y del Gobierno a replicar y resaltar propuestas de “integración social”. De hecho, ya es un concepto de moda para definir un “relato” de un futuro gobierno.

“La integración social tiene que ser el relato de la UDI”, dijo el 19 de marzo el diputado UDI Guillermo Ramírez, quien junto a su par Jaime Bellolio y el exparlamentario Ernesto Silva hoy promueven estas ideas en el partido.

El concepto también ha sido valorado por la presidenta UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien a pesar de que en la pasada elección interna no fue apoyada por Ramírez ni Bellolio ni Lavín, hoy tiene buena comunicación con el alcalde.

“La integración social llegó para quedarse”, dijo el ministro de Vivienda, Cristián Monckeberg (RN), en julio del año pasado, al anunciar la construcción de 20 mil nuevas viviendas que garantizan 20% de cupos para familias vulnerables.

En La Moneda, donde el principal aliado de Lavín es el jefe de asesores presidenciales, Cristián Larroulet (amigo, vecino, compañero de estudios y cofundador de la UDD), también han dado señales favorables. De hecho, además de las viviendas y el plan antidrogas, el Ejecutivo replicó el sistema de televigilancia.

Foco en gestión

Otra diferencia con el Lavín de antaño es que su círculo más cercano está integrado por profesionales de perfil técnico, algunos formados en la Fundación Jaime Guzmán o independientes. A diferencia de “los samuráis”, donde estaban Andrés Allamand, Pablo Longueira, Cordero y Larroulet, hoy hay más mujeres y la mayoría tiene menos de 40 años.

Uno de los pocos asesores cercanos con perfil político es Gonzalo Müller, académico y panelista de TV. Entre los rostros nuevos que lo acompaña está la socióloga Javiera Benítez, la abogada María del Pilar Garnham, las periodista María Inés Ruiz de Viñaspre y Karen Eyzaguirre (encargada de redes sociales), y los ingenieros Alejandro Contreras y Juan Francisco Reyes.

Ese equipo además se complementa con otros profesionales que vienen de la administración de Francisco de la Maza como Juan Ignacio Jaramillo (director de Operaciones) y Carlos Alarcón (exalcalde de Peñalolén y director de Obras).

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El mejor resultado del último año logró Joaquín Lavín en la encuesta Cadem de esta semana.

En ella, el alcalde —que también se ha posicionado en estudios de Activa, Criteria y el CEP— logró un 77% de aprobación, tres puntos más que en marzo, lo que lo dejó con 22 puntos más respecto de su escolta, el presidente del PPD, Heraldo Muñoz, quien sacó un 55% (6 menos que la anterior).

Lo siguen Evelyn Matthei (53%), Giorgio Jackson (52%), Manuel José Ossandón y Michelle Bachelet (ambos con 48%), Karla Rubilar y Cathy Barriga (con 47%, las dos). Todos con tendencia a la baja, salvo Jackson y Felipe Kast, que suben su respaldo: tres puntos el primero y cuatro, el segundo (47%).

Quién más cayó (9 puntos) fue el senador Andrés Allamand (RN), quien pasó de un 49% a un 40%.

La aprobación del Presidente, en tanto, se mantuvo en 36%.

La DC es el partido más conocido, con un 90%. Le sigue el PC (88%), el PS (88%), la UDI (86%), RN y el PPD (con 80%) y el PR (77%). El menos conocido es el movimiento Acción Republicana de José Antonio Kast, con 27%.

No obstante, a nivel de buena imagen, RN es el mejor posicionado, con un 44%, mientras que en la antípoda está el PC, con un 24%.

La novedad es que se incluyó el nombre del presidente DC, Fuad Chahin, con 33% de conocimiento.

77%

de aprobación

logró en abril

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