En prisión preventiva quedó César Valerio, el dueño de un holding de restaurantes peruanos, formalizado por delito tributario. El empresario gastronómico está acusado de incluir en su contabilidad facturas ideológicamente falsas para rebajar el pago del IVA, entre los años 2012 y 2016.

Según los antecedentes que maneja el Ministerio Público, Valerio se habría puesto de acuerdo con varios de sus proveedores, que emitían los documentos para sus locales. Junto a él, fueron formalizadas tres personas por ese ilícito, cuyo perjuicio alcanzaría los $1.200 millones, correspondientes a 1.089 facturas falsas.

El fiscal a cargo de la indagatoria, Felipe Sepúlveda, aseguró que los documentos nunca fueron representativos de una operación real y detalló el modo en el que Valerio y los otros implicados habrían actuado para concretar el ilícito. Sepúlveda no descartó que pudieran existir más boletas fraudulentas, lo que está siendo indagado: “La investigación continúa. Hay todavía un número relevante, de tantas o más facturas de las que fueron incluidas hoy día, que están en revisión para decretar si tienen la misma situación que los documentos por los cuales fue formalizado”.

Esta mañana, el abogado defensor del chef peruano, Gonzalo Alvarado, aseguró que estudiarán una apelación a la resolución y luego de eso analizarán el fondo de las acusaciones. Por su parte, el tribunal decretó 30 días de plazo de investigación y las medidas cautelares de firma mensual y arraigo nacional para los otros formalizados.

De vender a

calugas a la alta cocina

La historia de emprendimiento de César Valerio es conocida en Chile y en Perú. Una vida de altos y bajos en el mundo de la gastronomía, donde llegó a ser un próspero empresario que estrenó en Santiago más de diez marcas de comida peruana, entre ellas los restaurantes “Ayar Achu”, en La Reina; “Brisas del Mar”, en Ñuñoa; “Entre Piscos”, en Providencia; “Lima Limón”, que está en Las Condes, La Florida, La Reina y Santiago Centro; “Machu Picchu”, en Providencia; “Pachas”, en Ñuñoa; “Mama Kuna” en Ñuñoa; “El Taita”, en Ñuñoa, y “Perú Mágico”, en Ñuñoa.

Cesar Valerio llegó a Chile en 1998 en tiempos en que —según ha contado— apenas tenía para comprar una sopaipilla y pagar una pieza en Estación Central, donde pasaba las noches durmiendo sobre cartones que improvisaban una cama. Un amigo le propuso vender calugas en las micros. Pasaba el día entero en las calles gritando a viva voz en los recorridos del transporte público y llegó a ganar treinta mil pesos diarios.

Meteórico ascenso

Oriundo de Ancash, antes de venir a Chile no conocía otro país que no fuera Perú, ni siquiera había visitado Machu Picchu, pero no dudó en bautizar así su primer restaurante en 2003.

Luego de trabajar como cocinero en las cocinas del “Alfresco” y “Astrid & Gastón”, se inició con su propio proyecto, sólo motivado por la intuición y con un acotado presupuesto.

Los primeros meses, todo lo que ganaba lo invertía en pagar el arriendo, a los proveedores y al personal. Hasta que un crítico gastronómico le dio cinco tenedores, se hizo conocido y parecía que todo lo que salía de su cocina era aclamado. “Empecé con 14 mesas y ya ni sé cuántas tengo”, contó en 2015.

Valerio es el segundo de seis hermanos, todos con participación en sus emprendimientos. En su vida ha optado por realizar varios negocios en sociedad. La primera con su tío Pablo Vega, con quien llegó a Chile. En 2007, con Rodrigo González creó el “Tres Continentes”, cuya propuesta era comida peruana, japonesa e italiana. Se hizo socio en 2009 con el chef Rubén Huamán e inauguraron “Perú Mágico”. Un año después lanzaron “Pachamama”.

Siempre tuvo el sueño de tener un restaurante de lujo en el barrio alto de Santiago. Le costó conseguir patente, pero una vez más en sociedad, esta vez con Zhening Pan, el dueño del “Nueva China”, y Óscar Gómez, el chef de “Astrid & Gastón”, estrenaron el “Astoria”, en Américo Vespucio Sur, en la comuna de Las Condes, que fue elegido por la crítica como el mejor nuevo restaurante en 2010.

Santiago estaba prácticamente a sus pies, tenía restaurantes por todos lados y llegó “Casa Valerio” en el barrio Cumming.

El dictamen del Ministerio Público ha sido noticia también en Perú, donde se han publicado diversos artículos acerca de la caída de quien llaman el “rey de la comida peruana en Chile”.

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