La historia de superación de Luis “Conejo” Martínez (58) es ampliamente conocida: Un chileno que hizo un imperio del maní en Estados Unidos.

Lo que no se sabe es que perdió todo y que hoy está de vuelta en la calles de Santiago, con nueva marca, una vez más emprendiendo.

Hijo de jinete de caballos de carrera, nacido en Estación Central, el año 1991 partió a Estados Unidos. Cuidó caballos en el hipódromo, fue ascensorista, junior y empezó a vender maní confitado en las esquinas de Nueva York. Al poco tiempo llegó a tener carros en las 25 esquinas más importantes de esa ciudad y el año 2000 regresó con 150 mil dólares para formar una empresa que llegó a tener 200 carros de maní en todo Chile. Por esos días, cuenta que le pagaron 14 millones de pesos por un ciclo de 4 charlas motivacionales para emprendedores. “Me volví loco. No tengo idea de cuánta plata llegué a ganar y cuánto derroché”, recuerda.

De un día para otro, el dinero empezó a desaparecer, las tarjetas bancarias quedaron sin saldo y una millonaria deuda previsional con sus trabajadores lo puso en programas de TV. Su nombre se asoció al escándalo. Se separó, perdió millones de pesos en las carreras de caballos y la casa que habitaba en Camino El Huinganal, en La Dehesa, se llenó de amigos, mujeres y excesos. “Vendí la mitad de la marca Nuts for Nuts, vendí las esquinas, sociedades y todo se esfumó. La alcaldesa de Santiago en ese entonces, Carolina Tohá, me quitó los permisos y tuve que sacar todos los carros de las esquinas del centro. Me quitó el flujo, perdí los activos y me quedé con todos los pasivos. Como no tenía dinero tuve que pensar en una solución y no me quedó otra que partir desde donde comenzó todo”.

Déjà vu

A mediados de 2015, el “Conejo” volvió a Nueva York. “Llegué con 300 dólares al hipódromo de Belmont Park. Conseguí un trabajo como caminador de caballos, viví en el hipódromo y ganaba 300 dólares semanales por trabajar medio día. Como me quedaba tiempo volví a vender maní, pero caminando, y comencé a juntar dinero otra vez”. En menos de un año, recuperó las esquinas de la calle 45 y la 42 con Broadway, dos de las más transitadas de Nueva York, en pleno Times Square. Vendiendo tres bolsas de maní por 5 dólares comenzó a juntar dinero, decidido a volver en algún momento a Chile.

En un vuelo de American Airlines, llegó en diciembre del año pasado de nuevo con la idea de emprender: “Las oportunidades hay que saber cómo y cuándo tomarlas. Me vine a Chile a dar la cara con algunas que había dejado pendiente, a hacer frente a todos los problemas que creí que alejándome iba a poder solucionar”. Ya tiene 4 carros bajo la marca “Nuts by Conejo”. Dos están en el sector de Rosario Norte, en la comuna de Las Condes, y dos en el subcentro en la estación Escuela Militar del Metro.

—En toda esta vuelta larga, también ha habido gente que ha sufrido y fue víctima de tu desorden ¿qué les dirías?

—Que estoy resolviendo todos los problemas del pasado y eso implica pagar hasta el último peso que me haya quedado por pagar; que aprendí todas las lecciones que tuve que aprender. Aprendí que de mi boca sólo tiene que salir la verdad. No como antes, cuando hacía charlas, pero igual andaba de amante por ahí. Si me vuelvo a caer y sale una revista de los estúpidos, me tienen que poner en la tapa. Me han dicho: “yo pensé que te ibas a matar”, pero siempre digo, ¿por qué iba a pensar en matarme si todo los errores que cometí tienen solución en mi propia existencia?

—¿Quién es hoy el Conejo?

—El chileno que mejor conoce las calles de Nueva York, sé dónde comprar barato, cómo conseguir trabajo, cómo ayudar a otros chilenos, tengo un know how tremendo en lo que es la calle, las esquinas, carros de empanadas, de maní, mote con huesillos, todo lo que sea carro.

—Pero ahora estás en Santiago.

—Claro, pero a Santiago le falta que la gente empiece a hablar en inglés no más. Tenemos todo lo que hay en Nueva York, que es una ciudad cosmopolita, y ahora Santiago es la más cosmopolita de Sudamérica, entonces vamos en la línea de ellos. Hay de todo aquí en cuanto a gente y oportunidades para que esta ciudad siga así y logre prestigio mundial. Yo creo que además somos una raza de gente trabajadora, que tiene todo para triunfar.

—¿Cuál es la receta?

—Mira: Los billetes están hechos. Hay que levantarse todos los días e ir a buscarlos. No es solo de lunes a viernes la cosa, no son 45 horas a la semana. Son 100 días seguidos y ahorras 10 lucas al día y es un millón de pesos al final del proceso. Los chilenos que llegan a trabajar a Estados Unidos se quieren comer Nueva York. Se destacan por sus ganas, porqué allá se necesita gente que haga oficios: mecánicos, pintores, plomeros. No es para toda la vida, pero diez años en Nueva York equivalen a treinta en Santiago.

Doble vida

En mayo de este año, Luís “Conejo” Martínez debe regresar a Nueva York para retomar las esquinas que tiene en las calles 42 y 45 con Broadway. Coincidirá además con la reinauguración de un espacio comercial que seguirá atrayendo a millones de turistas. Dos socios en Chile, los hermanos Ricardo y Omar Cid seguirán a cargo de los carros, que pretenden expandir a por lo menos 20 en el primer semestre del año. Por estos días, Martínez, está a punto de cerrar con un socio argentino un acuerdo para abrir un restaurante de carnes en Calle Padre Hurtado en Las Condes.

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