Obvio que le mandaría calcetines de regalo a Guido Girardi. Tenemos unos rojos con cactus”

Se casó el 2 de febrero por las dos leyes. Y para la ocasión usó calcetines que mandó a hacer especialmente con dibujos de una pareja de novios y de una bulldog inglesa, por su perra llamada Pochi. En el código de vestimenta de los partes de matrimonio se leía “tenida formal y calcetines con diseño obligatorio para los hombres”.

Era que no. Ricardo Avalos Agar, 27, ingeniero comercial de la UDD, con un magister en Marketing de la U. de Chile, se dedica a fabricar coloridos calcetines que pueden llevar piñas, sandías, paltas, flamencos, moais, palmeras o pingüinos.

Desde que en octubre de 2017, lanzó la primera colección de Socks Lab, su marca, no ha parado de vender. Tanto que dejó su trabajo en la Viña San Pedro, donde llevaba la cuenta de los clientes brasileños como export manager.

Todo fue culpa del Sudeste Asiático: en cada país que recorría compraba calcetines. Volvió con 25 pares que lucía cada día sin repetirse. Causó sensación y una compañera de trabajo le propuso abrir una cuenta en Instagram.

Así nació “el calcetín del día”. Llegó a tener 1.500 seguidores que preguntaban lo mismo: dónde los puedo comprar. “Un día dije: Voy a hacer mi propia línea”.

—Este es un accesorio más masculino que femenino. Más del 70% de los hombres ocupan calcetines todos los días.

—Sí. De hecho, solo hemos estado enfocados en hombres. Pero ya tenemos casi lista la primera colección de mujeres, que esperamos tener en tiendas en mayo. La diferencia está en las tallas, no en los diseños.

—¿Qué tan preocupado es el chileno de su ropa?

—Cada vez más y el calcetín es una buena manera de ser diferente, pero sutil.

—Los calcetines rojos de Guido Girardi se hicieron famosos. Y a algunos les dio urticaria que los usara como presidente del Senado. ¿Le mandarías un par de los tuyos?

—Obvio que sí. Todos deberían ocupar calcetines con diseño y tenemos unos rojos con cactus.

—¿Es cierto que la cantante Camila Gallardo usa tus calcetines y los mostró en Instagram?

—Me reenvían historias de algunos famosos que salen con mis calcetines en Instagram. Camila Gallardo subió una historia hace tres o cuatro meses: estaba en clase ejecutiva en un avión, con los pies arriba y los movía y se veían mis calcetines de plátanos. La quise contactar, pero no lo logré. Feliz le mandaría de regalo. Cuando vino Justin Trudeau (Primer Ministro de Canadá) a Chile traté de mover mis pequeños hilos para mandarle calcetines, porque él es un celebrity mundial de los calcetines con diseño, pero no me resultó. Pablo Mackenna subió otra historia donde aparecía sentado y se le veían mis calcetines.

“Te queremos ya”

Cuando partió, las horas no le alcanzaban. De 8:30 a 17:45 trabajaba en la viña. En las noches, hacía los pedidos al proveedor chino, respondía la cuenta de Instagram de Socks Lab que ahora tiene 28.200 seguidores, planificaba la nueva producción y etiquetaba los pedidos que después de su trabajo pasaba a dejar a Chilexpress para que fueran repartidos a domicilio. Los viernes después de almuerzo y el sábado durante todo el día asistía al magíster en Marketing en la U. Y practicaba crossfit seis veces a la semana.

No tenía oficina y la diseñadora Lissette Orellana, que había renunciado a San Pedro, trabajaba como free lance preparando las colecciones. La primera de 2.500 pares con diez dibujos distintos se vendió en dos meses gracias a Instagram y un stand en el Mall Plaza Los Dominicos.

Con tres meses en el mercado, en enero de 2018, cerró su primer contrato con las tiendas Britt del aeropuerto de Santiago. El segundo, con Paris, fue en septiembre y tuvo como préambulo la venta en el sitio de internet de la cadena y un éxito sin precedentes en el Cyber Monday. “Fuimos los número uno en conversión, es decir, porcentaje de personas que entró al sitio y compró en la categoría hombres. Me llamaron y me dijeron: ‘te queremos en las tiendas físicas ya'”.

Entonces, dejó Viña San Pedro.

“Eres mi par perfecto”

Para el 14 de febrero subió a Instagram tres diseños con el eslogan “eres mi par perfecto”. Mostraban las piernas de tres parejas: una heterosexual, una de dos mujeres y otra de dos hombres con calcetines. “Somos pro inclusión sexual”.

Para su matrimonio quería enviar un calcetín como parte, pero era mucho el gasto. Sólo mandó a hacer 13 pares con la pareja de novios para él y la familia que, por suerte, se los regaló el proveedor chino. No ocurrió lo mismo cuando encargó dos pares con diseño de dos anillos para proponerle matrimonio a Francisca Ibáñez, ingeniera civil de la UAI. “Voy a matar el romanticismo si te digo cuánto salieron. Hay que echar a andar la máquina de producción en China para dos pares”.

Socks Lab no tiene gran competencia en Chile: sólo la estadounidense Stance y la sueca Happy Socks, con poca presencia en tiendas. Avalos reinvierte todo lo que gana y retira un sueldo inferior al de la viña, porque hay planes para crecer en distribución y exportar.

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