Se formó en el Instituto Británico

Rosanna tiene 50 años, es magallánica, pero luego de egresar del colegio The British School en Punta Arenas llegó a instalarse en Santiago para formarse como profesora de inglés en el Instituto Británico. Desde que tiene memoria quiso ser profesora de ese ramo. Su práctica la hizo en el Liceo 1 y luego se fue al Liceo 7, donde lleva 12 años enseñando. “No sólo enseño inglés; trato de formar a las niñas para que conozcan el mundo a través del idioma”, es su lema.

Entre el 1 y 4 de marzo, un grupo de 12 alumnas del Liceo 7 viajará a Estados Unidos para representar a Chile ante la Organización de las Naciones Unidas, simulando ser embajadoras para debatir temas de nivel mundial, como la crisis diplomática en Qatar o los problemas en la Franja de Gaza. Detrás de las estudiantes está Rosanna Barría, la profesora de inglés que tiene un método particular para enseñar.

En 2016, ella creó una academia de debate en el Liceo 7, la que ha ganado la mayoría de las competencias entre los liceos emblemáticos, imponiéndose, por ejemplo, sobre el Instituto Nacional y el Carmela Carvajal. También es la encargada de un programa de intercambio de dos semanas que tiene con el colegio Avenue de EE.UU. Pero esta invitación que les llegó de la ONU en septiembre es inédita en la historia del establecimiento. “Además de poner en práctica el inglés, también desarrollarán habilidades como la síntesis, análisis y argumentación”, dice Barría.

Y agrega que enseñar inglés en la educación pública es difícil, porque el currículo nacional sólo permite 3 bloques de 45 minutos a la semana, con 45 estudiantes en la sala. También cuenta que a veces tienen problemas con la infraestructura. Por ejemplo, en el recinto educacional no cuentan con internet, pero ella comparte los datos móviles de su teléfono con sus estudiantes. Dice que a veces no hay papel para hacer actividades, pero compra cartulina. “Uno siempre se las ingenia como profesor”, sentencia.

Música, paseos y videoconferencias

Para la docente, el aprendizaje para las alumnas tiene que tener sentido, por esto trata de hacer actividades que las involucre en todo ámbito. La música es una de sus herramientas favoritas para enseñar: “Tiene un filtro emocional importante; entonces, no ayuda solo al idioma, sino también a las emociones”, afirma.

Otra dinámica que utiliza es sacar a pasear a sus estudiantes, porque así conocen el idioma desde otra perspectiva. Por ejemplo, concurren a la embajada de Estados Unidos, en donde escuchan charlas de personas con inglés nativo y así enriquecen el vocabulario y desarrollan el oído.

La profesora, además, se ayuda de una exalumna: Macarena Álvarez, quien en 1997 egresó del Liceo 7 y actualmente trabaja como profesora de español en el colegio Avenue, de N. York. “Con los alumnos de Macarena trabajamos a través de videoconferencia, en donde cada alumno tiene un par americano designado y debe cumplir tareas. Así practican el inglés de manera real”, explica la profesora.

La docente está convencida de que el tipo de experiencia como la que vivirán el próximo mes no sólo le cambiará la vida a este grupo de estudiantes, sino también a sus familias. “Ellos también están muy contentos”, remata.

Barría cuenta que en un principio le tocaba trabajar únicamente con alumnos seleccionados por mérito, pero que ello cambió, sin causarle problemas. “Yo estoy de acuerdo con la inclusión, esa es la labor del profesor, hacer que todos aprendan”. Y agrega que “uno se tiene que ir adaptando, ya no existe el profesor autoritario. Si bien uno no es amigo de los estudiantes, tenemos que ser un facilitador en el proceso de aprendizaje”.

A punto de recaudar

los $15 millones

Uno de los grandes obstáculos de esta aventura es el financiamiento.

La recaudación de los $15 millones necesarios quedó a cargo de las profesoras. “Fue un desafío importante, porque estábamos en contra del tiempo”, dice ella. Sin embargo, confidencia que a menos de un mes de la aventura —y gracias a la ayuda del Ministerio de Educación, de la Municipalidad de Providencia, de actividades de recaudación y de aportes de las mismas exalumnas—, están cerca de cumplir la meta.

Experiencia con la NASA:

Las chinitas al espacio del Liceo 1

En un seminario organizado por el extinto Departamento de Política Espacial del Ministerio de Relaciones Exteriores, la profesora del Liceo Javiera Carvajal de Santiago Ivonne Martínez tuvo una idea que llegó a la NASA: mandar chinitas al espacio. Junto a 15 alumnas, habían decidido realizar una investigación para comprobar la efectividad de estos insectos como controladores de plagas. El proyecto, el cual duró 4 años, comenzó como una actividad fuera del horario de clases, pero terminó movilizando a toda la comunidad escolar. En 1999, el experimento viajó al espacio y se comprobó la capacidad de depredación de las chinitas, tanto en la Tierra como fuera de ella.

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