Soy tremendamente liberal en lo valórico, estoy de acuerdo con el matrimonio igualitario, con el aborto en tres causales”.

A fines de febrero, el empresario Shai Agosin (51 años, casado, cuatro hijos) resolverá la interrogante sobre su futuro que lo llevó a ser portada de El Mercurio de Valparaíso cuatro días seguidos durante enero: competir o no por la alcaldía de dicha comuna en 2020 y arrebatarle el municipio al autonomista Jorge Sharp.

El timonel de RN, Mario Desbordes, abrió la puerta a considerar su opción, lo que agitó las aguas en los liderazgos locales de Chile Vamos. Es que pese a ser un nombre nuevo en la órbita política, su multifacética trayectoria hace que no sea un total desconocido.

Agosin reconoce que tiene mucho camino que recorrer y que debe profundizar sus redes en la zona, ya que vive en Santiago. Por lo mismo, no descarta que si esto no resulta, pueda postular a diputado en la próxima parlamentaria.

—Exanimador de Club Disney, expresidente de la Comunidad Judía, hoy productor de eventos y representante de Nickelodeon y Dakar. ¿Por qué ahora la alcaldía de Valparaíso?

—Toda mi vida me he caracterizado por buscar nuevos desafíos. He pasado por diferentes etapas, una de ellas fue el Club Disney, también dirigí un movimiento scout, estudié Psicología…

Cuando iba en cuarto año de universidad, su papá murió en un accidente de paracaidismo y, con una mamá profesora y hermanos más pequeños, tuvo que dejar la carrera y tomar la posta en el negocio familiar: Agosin Cueros. “No entendía nada de negocios, yo era estudiante de jeans rotos. Tuve que partir a comprarme ropa, me enseñaron a hacer cheques”.

—Y a la televisión, ¿cómo llegó?

—Una productora se acordaba de que había trabajado con niños y me dice ‘oye, por qué no trabajamos en un proyecto de programa infantil'. Hice una prueba de cámara, no pasó nada con ese programa, pero luego me llaman de TVN y me dicen “Shai, vimos una prueba de cámara tuya, queremos que leas el tiempo”. Estuve como seis meses leyendo el tiempo —el año 91— y un día me llaman de Canal 13 y me dicen “queremos que animes un programa nuevo, Club Disney”. Ya en el programa se me acerca el vicepresidente de Disney para celebrar un aniversario de Mickey Mouse y me dice “¿tú haces eventos?”, y le dije que sí, aunque no había hecho uno en mi vida. Fue un exitazo en el Parque Arauco, 30 mil personas, y me llamaron de otro mall para que hiciera los eventos por un año. Así nació la productora.

Desde ese momento comenzó a levantar un verdadero imperio —que facturó millones de dólares— basado en licencias de distintas marcas como Nickelodeon, MTV, Hello Kitty, Hasbro y el club de fútbol de la Universidad de Chile, lo que le abrió las puertas a contratos con empresas de retail llegando incluso a abrir oficinas en México y Brasil.

Todo marchó bien hasta que a inicios de 2007 su mejor amigo se enfermó de cáncer. Todos los amigos partieron a hacerse chequeos médicos y “salió que yo tenía cáncer también, a la tiroides”.

—¿No había sentido nada?

—No nada, y me lo pillaron muy adelantado. Mi amigo falleció y fue terrible, un gran golpe, porque teníamos 35 años. Me traté en Chile con radioterapia, y cuando me dieron de alta hablé con mi esposa y le dije “amor, capaz me muera mañana y no me quiero morir sin hacer una película”. Partí a estudiar cine en Nueva York.

En 2008, Agosin lanzó “El Brindis”, cinta ambientada en Valparaíso. “Trabajé como loco, fui uno por uno para conseguir inversionistas”, recuerda.

“Desafíos, no certezas”

—¿Por qué un cargo político? Uno pensaría que los empresarios siempre aspiran a disminuir riesgos.

—Los que somos emprendedores buscamos desafíos, no certezas. Valparaíso me parece desafiante.

Como presidente de la Comunidad Judía, en dos oportunidades colaboró en el perfeccionamiento de la Ley Zamudio, promulgada a mediados de 2012. “Es para contarles a mis nietos. Recuerdo estar sentado con el ministro del Interior redactando los últimos cambios a la ley. Estábamos ahí con Pablo Simonetti, que era el presidente de Iguales. También logramos despachar la ley contra la incitación al odio con la Presidenta Bachelet”.

—¿A quién es cercano en política?

—Cuando más joven era de izquierda. Voté No para el plebiscito y ayudé en algunas de las campañas de la Concertación. Con el paso de los años me he ido acercando al centro y hoy me siento identificado con la centroderecha. Soy tremendamente liberal en lo valórico, estoy de acuerdo con el matrimonio igualitario, con el aborto en tres causales.

—¿Cómo enfrenta el prejuicio de que los judíos sólo quieren plata, son “amarretes” y además de derecha?

—Nos duele mucho esa caricatura, porque dentro del judaísmo hay judíos de extrema izquierda, de derecha, de centro… algunos muy pobres, y otros muy ricos. También judíos tontos y muchos muy inteligentes. Somos un pueblo más que una religión.

—Entiendo que nació en Israel, pero que llegó a Valparaíso en su infancia. ¿Qué más lo liga a la ciudad?

—Mi bisabuelo llegó a Valparaíso en 1909 y ahí se formó nuestra familia. Mi papá se formó y estudió allá, además mi abuelo fue el primer dentista en Valparaíso. Me llevaban de chico al estadio a ver a Santiago Wanderers, entonces tengo una ligazón muy especial, de cariño. Desde chico me inculcaron el cariño a esta ciudad especial.

—Ya que habla de Wanderers, subió una foto a Twitter diciendo que era “el club de sus amores”, siendo que en esa misma red ha alentado a la U. de Chile. ¿Cuál es el real club de sus amores?

—Es Santiago Wanderers, digan lo que digan 30 o 40 tuiteros. Era obvio que me podían pegar, está bien. Mis hijos son “chunchos”, y le tengo un cariño especial a la U, porque trabajé muchos años con ellos. Soy wanderino, si alguien dice que no lo soy, bueno, problema de él.

—¿No se siente un afuerino?

—El alcalde Sharp es magallánico; creo que la gente en Valparaíso quiere, con los actores sociales, arreglar y solucionar los problemas de la ciudad. Yo no pretendo que me vean como un porteño.

—¿Cuál alcalde es su modelo?

—Difícil. La respuesta rápida podría ser Lavín, que ha hecho un buen trabajo, pero también Las Condes debe ser la que tiene más recursos en Chile.

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